Mantener los pies sanos es principalmente importante para las personas que sufren de diabetes debido a que una ampolla en el pie puede infectarse y de no ser tratada a tiempo inclusive causar gangrena. Es recomendable realizar una evaluación cada 2 o 3 meses para evaluar la circulación, el estado neurológico y del estado de la piel. El pie diabético de alto riesgo describe una variedad de problemas podiátricos relacionados con la diabetes mellitus (trastornos metabólicos que afecta a diferentes órganos y tejidos). Estas complicaciones varían desde fisuras en la piel a grandes ulceras difíciles de curar y que se originan comúnmente en las ampollas de los pies, callos o un golpe y potencialmente puede llevar a la amputación. Otros factores que contribuyen a las complicaciones del pie diabético incluyen: neuropatía periférica (dolor y perdida de sensibilidad e incapacidad para controlar los músculos), infecciones profundas o superficiales, cambios estructurales y deformida...
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